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República Federal de Somalia

República Federal de Somalia

  • Capital: Mogadiscio
  • Región: Cuerno de África
  • Líder: Mohamed Abdullahi Mohamed
  • Gobierno: República (frágil en transición)
  • Religión: Islamismo sunita
  • Idioma: (principais) somali, árabe, italiano, inglês
  • Puntuación: 91
  • Fuente de Persecución: Opresión Islámica

POBLACIÓN
MILLONES

CRISTIANOS

ALGUNAS CENTENAS

Desde 1993, Somalia está presente en la Lista Mundial de la persecución, siendo un país conocido por ser hostil para los cristianos. La violencia, los enfrentamientos y el dolor han marcado su historia desde hace décadas.
La mayoría opresora de la población es musulmana. De acuerdo con estadísticas del World Christian Database, el 99% son musulmanes sunitas. La comunidad cristiana es pequeña y está bajo constante ataque. Puertas Abiertas estima que el número de cristianos en el país sea de apenas "algunos cientos".

La estructura de la sociedad está formada por valores islámicos y tribales. Sólo en 2012 el pueblo eligió a su primer presidente, después de más de 20 años sin un gobierno central. Por un largo período, la falta de leyes en el país abrió espacio para el crecimiento del extremismo religioso. Desde la caída de Siad Barre, en 1991, Somalia se convirtió en un refugio para militantes islámicos. El grupo extremista islamista al-Shabaab declaró públicamente que "quiere Somalia libre de cristianos" y también ha orquestado ataques contra cristianos en Kenia.

De acuerdo con el Artículo 2 de la Constitución del país, el islam es la religión oficial del Estado y coloca la apostasía (conversión a otras religiones) como práctica ilegal. El cambio de religión significa no sólo una traición al islam y la comunidad musulmana, sino una ruptura con las normas y valores de la sociedad.

Es por eso que la persecución es aún más severa para cristianos de origen musulmán, los cuales se enfrentan a la decapitación, si se descubren o levantan una simple sospecha sobre su cambio de religión. Pero en medio de los más difíciles tiempos de persecución religiosa y ejecuciones a los cristianos, ellos permanecen firmes, manteniendo su fe en secreto.

El acceso a transmisiones de radio y televisión de otros países ayuda a la iglesia emergente a difundir la fe cristiana y a ministrar a los cristianos secretos.

Somalia declaró su independencia en 1960 cuando el protectorado británico y el italiano se unieron. En 1969, el gobierno militar del presidente Mohamed ganó el poder, introduciendo el Socialismo Científico en el país. Durante ese proceso, las propiedades de misiones cristianas e iglesias, incluyendo escuelas y hospitales, fueron incautadas y los cristianos expulsados del país.

Una nueva ley, introducida en 1974, dio a las mujeres los mismos derechos de herencia que los hombres tenían. Los líderes islámicos que predicaban contra este nuevo decreto fueron arrestados o ejecutados. Esta naturaleza secular y reformista del gobierno terminó por sacudir la identidad islámica del pueblo somalí. Esto resultó en el surgimiento y crecimiento de una militancia islámica radical.

Estas organizaciones, entonces, anhelaron hacer de Somalia en un Estado islámico. El régimen de Siad Barre y los militantes islámicos compartían su mayor enemigo: los cristianos. Durante el gobierno de Barre, los extremistas usaron su influencia para animar al gobierno a prohibir la impresión, importación, distribución y venta de literatura cristiana en el país. Además, el Servicio de Seguridad Nacional amenazaba, prendía, torturaba y asesinaba a los cristianos somalíes. Otros perdieron sus empleos y negocios. Muchos abandonaron su fe, migraron para el occidente o consiguieron empleos en organizaciones occidentales en la capital Mogadiscio.

La relación de Somalia con países vecinos como Etiopía, Yibuti y Kenia se desgastó gracias a la reivindicación del gobierno somalí de que pertenecían a Somalia todos los territorios donde los somalíes vivían. El resultado de formar esta "Gran Somalia" fue la guerra con Etiopía, en 1977.

Después de gobernar el país durante décadas en una mezcla de terror y engaños, el régimen de Siad Barre finalmente se acabó en 1991, dejando al país sin ningún tipo de gobierno efectivo. La guerra entre clanes y la sequía que asoló el país comprometieron la vida de millones. La Organización de las Naciones Unidas y la Organización de la Unidad Africana buscaron concluir la crisis. En 1992, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 751, a través de la cual se creó una Operación de las Naciones Unidas I (UNOSOM I, por sus siglas en inglés) en Somalia.
La UNOSOM I envió una fuerza de trabajo liderada por Estados Unidos (UNITAF). A medida que la situación se estabilizó, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución para establecer una Operación de las Naciones Unidas en Somalia II (UNOSOM II) por la Resolución 755. Tras frustrados intentos de ayudar a los somalíes a crear un gobierno central, Estados Unidos retira sus fuerzas en 1994. Luego, la ONU también decidió retirar todas sus fuerzas de Somalia (Resolución 954 del Consejo de Seguridad).

Durante las dos décadas siguientes, Somalia se convirtió en un Estado sin ley donde musulmanes radicales, milicias locales y señores de la guerra continuaron luchando. El país se ha convertido en un centro para el islamismo militante y hogar de terroristas.
Mientras tanto, aunque no reconocida por la comunidad internacional, Somalilandia declaró una independencia unilateral de Somalia. Puntlandia también declaró su autonomía sin separar los lazos de la "Somalia propiamente dicha".

Después de varios intentos de mediación de la comunidad internacional, el actual gobierno federal se formó en 2012. El Estado controla sólo ciudades y pueblos, mientras que parte de la Somalia rural permanece en manos del grupo terrorista al-Shabaab. El grupo ha propagado consistentemente la ideología anticristiana, etiquetando a todas las fuerzas extranjeras de "fuerzas cristianas que vinieron a Somalia para arruinar el islam".

En 2016, en las elecciones parlamentarias y en febrero de 2017, una elección presidencial eligió a Mohamed Abdullahi Mohamed como presidente del país, hecho visto como un gran paso para el futuro del país para muchos somalíes y para la comunidad internacional.
 

Fuentes árabes del siglo 12 describen el puerto de Saylac (Zeila), cerca de la frontera con Yibuti, como una ciudad mayoritariamente cristiana.

Sin embargo, a finales del siglo 15, la presencia cristiana desapareció. Los jesuitas que visitaron la isla Socotra en 1542 también quedaron sorprendidos con el descubrimiento de que los habitantes eran claramente cristianos, aunque analfabetos. Fue necesario esperar hasta 1881 para que el cristianismo se introdujera de nuevo en Somalia.
La fe cristiana se extendió en los años que siguieron, especialmente después de que los italianos tomaron el control de la costa sur, incluyendo Mogadiscio. Pero las potencias coloniales en los territorios británicos e italianos eran a veces contra el trabajo de los misioneros entre los somalíes por miedo a una posible inestabilidad.

En 1886, una agencia misionera católica romana francesa y una misión luterana sueca establecieron bases en la ciudad portuaria de Berbera en el entonces protectorado británico de las ciudades de Somalilandia, Mogadiscio y Kismayo. La iglesia creció rápidamente. Misioneros luteranos suecos llegaron a Somalia en 1898 y abrieron escuelas y hospitales, así como eran fuertes en evangelizar, teniendo éxito principalmente con un grupo de ex esclavos de lengua bantú.

La misión fue interrumpida cuando las autoridades italianas expulsaron a los misioneros en 1935. El trabajo fue revivido tras la Segunda Guerra Mundial y durante la década de 1950 las misiones cristianas asumieron el cargo. La misión luterana sueca, la misión menonita y una misión sudanesa, en particular, dejaron su marca, pero en 1969 el gobierno militar socialista del presidente Mohamed Siad Barre llegó al poder. Todos los bienes pertenecientes a misiones cristianas e iglesias (incluyendo escuelas y clínicas) fueron confiscados.

En 1972, el gobierno nacionalizó toda la propiedad de la Iglesia Católica Romana. Sin embargo, a pesar de los cambios en la posición de la Iglesia Católica y de la salida resultante de gran parte de su personal, una diócesis de Mogadiscio fue creada en 1975.
Todos los misioneros extranjeros habían abandonado el país en 1976. Dos grupos de ciudadanos somalíes, anteriormente asociados con los menonitas y con la misión sudanesa, continuaron encontrándose, incluso después de la salida de los misioneros. En la década de 1980, algunos menonitas pudieron regresar.

Red actual de iglesias
Cuando el entonces presidente Said Barre dejó el poder en 1991, grupos fundamentalistas musulmanes emergieron en un número considerable. Luego, la vida se hizo extremadamente difícil incluso para los musulmanes en situación ilegal en Somalia, sin mencionar la minoría cristiana. Organizaciones religiosas internacionales no se rindieron al intenso y hostil ambiente en el país. Desde principios de la década de 1990, organizaciones cristianas internacionales trabajan con somalíes tanto en Somalia como en países vecinos. La Iglesia Pentecostal Sueca, la Iglesia Adventista del Séptimo Día, la Misión Menonita, la Misión Interior de Sudán, la Iglesia Nazarena (denominación Wesleyana de la Santidad), la Fundación Lutheran Heritage, una organización misionera luterana convencional (afiliada a la comunidad La Iglesia del Interior de África, la Iglesia Anglicana y la Iglesia Bautista están entre las que trabajan con los somalíes en la región.

Hoy, sólo hay ruinas de los edificios de las antiguas iglesias y el número de cristianos se ha vuelto cada vez más pequeño: protestantes (0,01%), independientes (0,04%), anglicanos (0,01%), católicos (0,01%), ortodoxos (0,28%). Los cristianos se reúnen en pequeños grupos dispersos por el país. Se están volviendo más audaces, pero siguen encontrándose en secreto. Según las estimaciones de una misión somalí (2012), el número total de protestantes somalíes que viven en la diáspora era de 2.085 personas que se extendieron por 11 países; pero no hay información sobre otras denominaciones cristianas.
 

Somalia es conocida por ser una nación hostil para los cristianos. En cada esfera de la vida: privada, familiar, comunitaria y nacional, el cristiano es expuesto como un verdadero peligro y, muchas veces, es llevado a la ejecución.

Un factor importante es el surgimiento de una nueva y violenta forma de islamismo radical, protagonizada por el grupo al-Shabaab. En las dos últimas décadas, este se ha vuelto más agresivo e intolerante hacia los cristianos, no sólo en el país, sino también en la región.

La persecución, acompañada de violencia extrema, alcanza sobre todo cristianos de origen musulmán cuando son descubiertos. La fe de ellos debe permanecer en secreto para que sobrevivan. Todos los mecanismos de persecución activos en el país los afectan. Aunque la opresión islámica es muy presente, la divergencia étnica también motiva la persecución y afecta a nuestros hermanos dentro de sus propias familias y comunidades.

Los cristianos se reúnen en pequeños grupos dispersos por todo el país. A pesar de ser osados en la fe, evitan reunirse en público por miedo de ser descubiertos. No hay lugares seguros para los cristianos practicar su fe, especialmente los convertidos del islam. Los miembros de la comunidad y de la familia persiguen a cualquiera que abandone el islam.

Los cristianos en Somalia se convierten sabiendo de todos estos desafíos y aun así permanecen firmes en la fe.

El mecanismo de persecución, corrupción y crimen organizado, junto con la carencia de leyes y orden en varias partes del país, han resultado en el aumento de la violencia extrema. La situación general de persecución revela que hay un fuerte deseo de la sociedad de eliminar el cristianismo del país, buscando una limpieza étnica.
Además, a fin de apaciguar y aumentar el apoyo entre los líderes de los clanes, el gobierno ya emitió directrices claras, como la prohibición de la celebración de la Navidad en diciembre de 2015, afirmando que el festival cristiano "no tiene nada que ver con el islam".

La "vida en la iglesia", simplemente, no es posible. Sin embargo, un investigador de campo de Puertas Abiertas testimonia la perseverancia de los fieles: "Entre los tiempos más difíciles de persecución y las ejecuciones de cristianos, ellos permanecieron firmes, agarrándose secretamente a la fe cristiana".
 

• Clama al Señor para que amplíe su Reino en Somalia, incluso ante un escenario tan desolador para nuestros hermanos.
• Los cristianos somalíes no pueden reunirse, pues, si se les encuentra leyendo la Biblia, enfrentan serias consecuencias. Incluso la lectura online es peligrosa. Ora por protección y para que los fieles encuentren estrategias para ser discretos.
• Agradece al Señor por su promesa de construir su iglesia en Somalia y pídele que permanezca atrayendo a los musulmanes hacia él. Muchos tienen sed de la verdad y la justicia.