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República Popular de Bangladesh

República Popular de Bangladesh

  • Capital: Daca
  • Región: Sur de Asia
  • Líder: Abdul Hamid
  • Gobierno: República parlamentaria
  • Religión: Islamismo, hinduismo
  • Idioma: Bengalí
  • Puntuación: 58
  • Fuente de Persecución: Opresión Islámica

POBLACIÓN
MILLONES

CRISTIANOS
MIL

La situación en Bangladesh ha empeorado mucho, especialmente para los cristianos ex musulmanes. Desde el gran ataque a la Artisan Bakery en julio de 2016, el grupo Estado Islámico (EI) reivindicó varios ataques a través de sus redes afiliadas, pero el gobierno negó rotundamente cualquiera presencia del EI en el país. Otros ataques fueron reivindicados por los grupos islámicos locales. La policía dijo que la mayoría de los sospechosos asaltantes eran miembros de Jamaatul Mujahideen Bangladesh (JMB) – un grupo islámico prohibido en el país. No hay consenso sobre la veracidad de las reivindicaciones, aun entre los principales analistas terroristas de la región.  
   
La mayoría de los cristianos viven temerosos ante un posible ataque. Case 70 líderes cristianos recibieron amenazas en sus teléfonos celulares de grupos islámicos radicales en 2016 y tres cristianos fueron muertos en período de informes de la Lista Mundial de la Persecución 2017. En noviembre de 2016, más de 24 sacerdotes y trabajadores humanitarios en Bangladesh dicen haber recibido amenazas de muerte. A principios de octubre de 2016, tres sacerdotes informaron también que escaparon por poco de los intentos de atentados. En este reciente incidente mortal, 28 personas fueron muertas, además de 17 extranjeros, dos policías y seis hombres armados. Matrimonios forzados, violaciones, discriminación en la distribución de recursos públicos y ataques de la mafia en contra de los cristianos son cada vez más comunes.  
   
Actos frecuentes de violencia confirman que el islamismo radical se desarrolló de una mera ideología religiosa hasta el estabelecimiento de redes terroristas. Bangladesh ha testimoniado una transformación peligrosa liderada por grupos religiosos que son semejantes a los que establecieron grupos terroristas en Afganistán, Paquistán y Medio Oriente. Hasta hoy, el gobierno en Bangladesh siempre se ha recusado a admitir la presencia de militantes del Estado islámico (EI) en el país. Ataques fueron realizados por todo el país, buscando figuras culturales y políticas. Una editora fue asesinada en octubre de 2015, en Dhaka.   
   
Además, un escritor fue acuchillado y otro muerto a tiros. La editora informó a la policía sobre las amenazas en su contra por el EI, pero la policía consideró las amenazas un hecho aislado. También cuatro blogueros fueron asesinados. Igualmente, los miembros de las religiones minoritarias fueron atacados y muertos, como un sacerdote hindú en febrero de 2016 y un cristiano nuevo convertido en marzo de 2016. La tensión entre los valores seculares y el islamismo radical crece rápidamente. Manifestantes exigieron que una estatua representando la diosa griega de la justicia fuese retirada del su lugar en frente al edificio de la Suprema Corte en mayo de 2017.  
  

Tradicionalmente, ha habido buenas las relaciones entre la iglesia y el gobierno. Incluso el primer ministro Sheikh Hasina nombró una mujer cristiana como asistente personal en julio de 2014. Pero una ola de asesinatos de periodistas seculares y miembros de diferentes minorías religiosas se asustaron y los hizo actuar con cautela. El gobierno lucha para combatir los grupos radicales que se fortalecen, aumentando la inseguridad general. El miedo entre los cristianos es notorio. En una entrevista de la Agencia Fides, en abril de 2016, con uno de los principales obispos católicos de la capital de Bangladesh alertó a los cristianos qué grupos islámicos radicales estaban matando a todos aquellos considerados ‘infieles’. Don Gómez dijo que la situación en Bangladesh es muy compleja, con militantes islámicos locales aparentemente inspirados por el Estado Islámico. 

Bangladesh es densamente poblado: es la séptima nación más poblada del mundo con más de 160 mil millones de personas y la tercera nación musulmana más poblada, después de Indonesia y de Paquistán. Está entre los más pobres del mundo y frecuentemente es clasificado como uno de los lugares más corruptos del mundo. Su sistema político es inestable. Su territorio es profundamente vulnerable a los efectos de los cambios climáticos. Sin embargo, a pesar de ello, Bangladesh también ha sido una fuente de noticias positivas. Como una evaluación realizada en abril de 2017 por los economistas del Banco Mundial, la economía de Bangladesh se está desarrollando bien, con crecimiento económico superior al 6%.  En realidad, como el informe del Fundo Monetario Internacional de 2017 se observó, que la economía fue "fuerte y en gran parte" estable desde la mitad de la década de 1990.  
  
Uno de los principales responsables fue la industria de ropas de US$ 26 mil millones de dólares del país, que representa cerca del 80% de sus exportaciones. A medida que la economía creció, el número de bangladesíes que viven en la pobreza cayó y los indicadores sociales han mejorado, con el gobierno invirtiendo dinero en iniciativas para capacitar las mujeres y mejorar la seguridad alimentar. El crecimiento continuó en los últimos años, aunque un nuevo y peligroso desafío para el país de mayoría musulmana se volvió cada vez más evidente −la amenaza de la violencia islámica radical. Muchos casos, el Al-Qaeda y el Estado Islámico se responsabilizaron por los ataques. 
  
El gobierno de Sheikh Hasina minimizó la amenaza de grupos terroristas transnacionales repetidas veces, culpando a los radicales nacionales ligados a la oposición política. Es cierto que, en el pasado, la oposición tuvo estrecha relación con los islámicos de derecha. Pero, el trágico ataque al restaurante Holey Artisan Bakery, el 1 de julio de 2016 acarreó un cambio de actitud. Ubicado en el próspero distrito de Daca en Gulshan, hogar de los bangladesíes, extranjeros y embajadas extranjeras ricas, el ataque fue cuidadosamente elegido para sus clientes internacionales. Se tornó el punto de partida hacia el crecimiento de ataques del gobierno a redes islámicas radicales. 
  
 

El cristianismo sus primeras incursiones definidas en la región, actualmente llamada de Bangladesh, a finales del siglo XVI y principio del XVII. Los comerciantes portugueses y los misioneros católicos romanos alcanzaron sus costas cerca de la ciudad de Chittagong, lo que fue denominado de "Sultanato de Bengala" y construyeron sus primeras iglesias. 
  
La historia posterior hasta el presente: el famoso misionero bautista William Carey llegó a Serampore de Bengala Occidental en 1793. Este inglés empezó una nueva era misionera en Bengala, traduciendo e imprimiendo la Biblia en bengalí y el primer diccionario de la lengua bengalí. También ayudó a desarrollar fuentes tipográficas bengalí para imprimir y establecer a Serampore Mission and College, además de publicar periódicos y folletos.  
  
El sistema escolar en Bangladesh está en deuda con la labor de William Carey. Con Carey vino la Sociedad Misionera Bautista (británica) en 1793, después la Sociedad Misionera de la Iglesia (británica) en 1805, Consejo para la Misión Mundial (Presbiteriano británico) en 1862, Misión Bautista Australiana en 1882, Misión Bautista de Nueva Zelanda en 1886, Misión de Oxford (Británico anglicano) en 1895, Iglesias de Dios (estadounidense) en 1905, Adventistas del Séptimo Día en 1919, Asambleas de Dios en 1945, Misión de Santal (luterana) en 1956, Misión de Bangladesh de la Convención Bautista del Sur (estadounidense) en 1957, y Asociación  Bautistas para  el Evangelismo Mundial (estadounidense) en 1958. Después de la Guerra de la Independencia en 1971, hubo afluencia de más sociedades misioneras protestantes en Bangladesh.  
  
Casi la mitad de la población cristiana es católica romana, mientras que la otra mitad está dividida en una variedad de denominaciones protestantes, como Asambleas de Dios, luteranas, Bautistas, Iglesia de Dios, Adventistas del Séptimo Día y otros. También hubo varios cristianos exmusulmanes. 
 

El hogar de casi 150 millones de musulmanes, de mayoría suní, hasta hace poco Bangladesh había logrado mantenerse libre del tipo de radicalismo que abrumaba otras partes del mundo. Pero, desafortunadamente, hay señales que demuestran un cambio.  Cerca del 9% de la población es hindú y sufre ataques de los musulmanes radicales. Por ejemplo, en febrero de 2016, un líder hindú fue acuchillado hasta la muerte. Los cristianos son una pequeña minoría, experimentan marginalización si pertenecen a minorías étnicas también, enfrentan una doble inseguridad.    

Los convertidos cristianos viven bajo presión de los grupos islámicos radicales o de la cultura islámica en sus barrios. Ellos enfrentan mucha violencia como se evidenció en un ataque mortal a un convertido en marzo de 2016. Las iglesias y todas las religiones minoritarias se esfuerzan para mantenerse alejadas de la política, aunque se percibe un crecimiento del conservadorismo islámico en país. Las minorías cristianas y otras están produciendo varios grupos de lobby. 
  
Bangladesh es básicamente homogéneo en su etnia −con el 98% de la población bengalí −Pero también hay las minorías como Chakma. Además, hay un llamado "Hill Tribe People" (por ejemplo, el Garo y el Santal) que incluyen un gran número de cristianos entre ellos. En este grupo, los cristianos sufren discriminación y negligencia por parte de las autoridades y son acosados por parte de la comunidad mayoritaria. Los cristianos tienen que hacer frente a una doble vulnerabilidad: tribal y religiosa. 
  
 

•    Ora para que la presión de la sociedad, sobre los cristianos, en su mayoría islámica, disminuya y que el Evangelio sea proclamado en Bangladesh. 

•    Pide a Dios por sabiduría a las autoridades del país y que las leyes que declaran respetar a la libertad religiosa sean aplicadas 

•    Intercede por los líderes cristianos que han enfrentado grandes desafíos tanto en la evangelización, como en el discipulado de los nuevos convertidos.