Un Dios que obra en medio de la guerra

Reconstruyendo la esperanza en Medio Oriente. Conoce a esta impactante historia

En agosto del 2014, el líder del grupo extremista Estado Islámico (EI), Abu Bakr al-Baghadi, se proclamó califa, estableciendo su dominio en la región situada al noreste de Irak y en la región central de Siria. El título de califa era dado a los antiguos sucesores de Mahoma, que poseía autoridad política legítima por la religión islámica.

Esto afectó directamente a las comunidades cristianas de estos países. Objetivos de los ataques, muchos cristianos de la región perdieron a sus seres queridos en bombardeos. Otros fueron obligados a desplazarse para otras ciudades, mientras que muchos otros huyeron del país dejando todo para atrás. Desde entonces, Puertas Abiertas se movilizó en una campaña global llamada ‘Esperanza para el Medio Oriente’, que buscaba llevar esperanza y apoyo a nuestros hermanos afectados por la guerra. Desde el inicio, enviamos ayuda de emergencia, así como comida, ropa y medicamentos, para ayudar a garantizar la sobrevivencia de los cristianos.

La campaña tiene una duración de 7 años, hasta el 2022. En la primera fase del proyecto, además de ayuda de emergencia, que fue posible gracias a las donaciones de socios de Puertas Abiertas alrededor del mundo, también se lanzó una campaña de firmas ‘Un millón de voces de Esperanza’ que levantó 808.172 firmas (casi 5 mil firmas desde Lationamérica) de 143 países y fue entregada a la ONU en diciembre de 2017 por un joven iraquí llamado Noeh, que se volvió el símbolo de la persecución en Irak.

El objetivo de la campaña era reivindicar igualdad, dignidad, ciudadanía y estructuras legales que aseguran los derechos de los cristianos y otras minorías en los dos países. Actualmente, la campaña está en la fase 2, cuyo objetivo es reconstruir casas, iglesias y también restaurar la esperanza y la dignidad de nuestros hermanos. En términos más amplios, la visión de asegurar la permanencia de los cristianos en la región, de modo que continúen contribuyendo positivamente con la sociedad.

La fuerza para permanecer en Irak

En Irak, la mayor parte de la ocupación del EI fue en la Planicie de Nínive, región con una población 40% cristiana antes de la ocupación. En 2016, la Planicie de Nínive fue liberada, más solo en 2017 las primeras familias pudieron regresar a sus ciudades que se encontraban totalmente destruidas. Muchas casas fueron quemadas por el grupo extremista y otras fueron devastadas durante los combates con el ejército por la liberación de la región.

Pero gracias a la ayuda y donación de los socios de Puertas Abiertas hasta el final de noviembre de 2018, 8.360 familias cristianas regresaron y 1.206 casas fueron restauradas en diferentes ciudades de la región. La ciudad con la mayor población cristiana es Qaraqosh, a la cual 5.100 familias ya regresaron. George, uno de los líderes cristianos expresa en qué punto se encuentran ahora: “Nosotros necesitamos de más seguridad, más justicia y de apoyo político para garantizar la existencia de cristianos aquí. Luchamos para que nuestra existencia no sea barrida en todo el país”.

Sin duda, ha sido un tiempo doloroso para nuestros hermanos iraquíes, que tuvieron tantas pérdidas a lo largo de los últimos cinco años. El Dr. Rabia, un exitoso veterinario, tenía tres casas, ganado y muchas posesiones antes de la guerra. En pocas horas, él perdió todo. Hoy vive con su esposa y cinco hijos en un modesto apartamento de dos cuartos. Él siente que Dios usó a los terroristas para despertar a la iglesia en Irak. “Yo no necesito más de mis tres casas. Entiendo ahora que la vida no es para acumular los tesoros en la tierra, y sí para construir un tesoro en el cielo, viviendo para Dios”, comparte el cristiano que afirma que hoy se siente más rico que nunca. “Yo iba a la iglesia los domingos, pero lo hacía apenas para seguir una rutina, como comer o dormir. Ahora veo que estaba durmiendo, que mi fe no estaba viva. No había tenido un encuentro personal con Jesús. Veo al Estado Islámico como un regalo de parte de Dios; sin ellos no habría conocido Jesús como lo conozco ahora”.