Edificaré mi iglesia

Como Dios transformó a un veterano de guerra musulmán en un líder cristiano para cumplir el propósito de edificar su iglesia en Irán

Desde de su nacimiento, la iglesia se ha visto marcada por la persecución. Pero Dios decidió edificar a su Cuerpo, independientemente de toda la oposición y la limitación. Jesús dijo: “Edificaré a mi Iglesia, y las puertas del Hades no podrán vencerla” (Mt. 16.18). Más de dos mil años ya pasaron y la promesa de Dios continúa siendo cumplida: aún en los países donde hay más persecución, Él ha edificado a su iglesia. Y así es también en Irán, país que ha subido una posición en la Lista Mundial de la Persecución 2019, ocupando el 9º lugar.

En esta nación, conocida internacionalmente, por arrestar a los cristianos, encontramos a Mojtaba, de 51 años. Cerca de 15 años atrás, como veterano de la guerra entre Irán e Irak, él andaba sin rumbo por las calles de Teherán, la capital del país, con pensamientos suicidas. “Yo no tenía esperanza, empleo, ni la ayuda del gobierno. Mi vida parecía sin sentido. Yo me dirigí a Dios que hizo el cielo y la tierra y le pedí que me mostrara a mi Salvador”, conta Mojtaba.

Mientras hablaba con Dios, él sintió algo que nunca había sentido y que nunca más sintió. “Fue como un fuego que derritió mi corazón y un sentimiento de profunda paz vino sobre mí”, comparte. Dos semanas después, él vio una película de Jesús en la TV vía satélite y entendió: Jesús era el salvador que Dios había enviado.

Entonces, él decidió ir a una iglesia. Pero, no fue bien recibido, por la ley del país las iglesias no pueden recibir a ex musulmanes. Sin embargo, un hermano le dio una Biblia en secreto. Y, por años, este fue su único instrumento de crecimiento espiritual. Mojtaba, algunas veces, leía la Biblia por diez horas seguidas, pero no le contaba a nadie sobre su fe por miedo. Aun así, su fe fue creciendo y sintió que estaba listo para compartir el Evangelio.

De la soledad a comunión, de la comunión a la persecución

Después de tres años de soledad, un día su hermana le presentó a un amigo; los tres conversaron por horas y Mojtaba compartió sobre sus experiencias con Jesús, sin evangelizar directamente. Algunos días después, ese amigo regresó y trajo a más personas. En un mes, todos se convirtieron. Él cuenta: ¡Ellos dijeron que si Jesús podía cambiar mi vida, también podía cambiar la de ellos”.

Y fue así que Mojtaba comenzó a liderar una iglesia doméstica, en casas, donde discipulaba a convertidos que antes se encontraban aislados y solos. Él cuenta que aprendió mucho en sus años de soledad. “Creo que Dios usó ese tiempo para cambiar mi vida. Todo lo que soy como cristiano hoy, lo construí en aquellos años de soledad”, afirma.

Es nítido en las experiencias de la Iglesia Perseguida que nosotros, como cristianos, "vivimos por fe, y no por lo que vemos" (2Co 5.7). Son verdades bíblicas como ésta que sostienen a nuestros hermanos perseguidos en medio de las más extremas situaciones de persecución.

Seguramente hay otros “Mojtaba” en Irán, que necesitan ser discipulados y fortalecidos para permanecer en el camino del Señor y volverse futuros líderes. En 2010, Mojtaba fue arrestado por hacer parte de las iglesias domésticas. Después de ser colocado en libertad, huyó del país y hoy vive como refugiado en Turquía, donde da talleres de consejería para cristianos refugiados de Irán y Afganistán. Como líder, él ve la necesidad de ayudar a los cristianos aislados en Irán con programas de radio y TV vía satélite, libros, pero sobretodo con la oración, pues reconoce: “Yo soy fruto de oración”.