Dios de Esperanza

Reprimida debido a la expansión islámica a partir del siglo 7, la iglesia del Norte de África se rehace y busca fundamento sólido

 "La sangre de los mártires es la semilla de la Iglesia". Esta frase de Tertuliano, considerado uno de los padres de la iglesia, se refiere a la iglesia en el Norte de África. Él tenía razón - a pesar de los muchos mártires (el propio Tertuliano nos dejó escritos sobre un primer grupo de 12 mártires en el año 180 después de Cristo), la iglesia del Norte de África tuvo un gran crecimiento en los primeros siglos de la era cristiana, lo que causó fuerte persecución.

Sin embargo, la persecución no fue capaz de impedir el avance de la iglesia. Por lo menos no hasta la invasión árabe, que trajo consigo el islamismo, en el siglo 7. En los siglos siguientes, el islamismo se consolidó como la religión predominante en toda la región, haciendo que la iglesia disminuyera hasta desaparecer por completo. Puede haber habido la presencia de cristianos secretos a lo largo de los siglos, pero no hay registros de ello.

En el siglo XIX, cuando gran parte del Norte de África se transformó en colonias europeas, no había más iglesias en la región, que hoy está compuesta por países casi 100% musulmanes. Otra fuerte característica del norte de África, que lo diferencia del África subsahariana, es que era habitado por el pueblo bereber antes de la invasión árabe. Por eso, es conocido también como "África blanca" o "Magreb" (palabra que en árabe significa "occidente" o "puesta del sol").

SIN PERDER LA ESPERANZA

Sin embargo, a pesar de ser sofocada, la iglesia no perdió la esperanza en Dios. La semilla de la iglesia en África blanca comenzó a renacer a partir de la segunda mitad del siglo 20. En Argelia, por ejemplo, existe hoy una iglesia fuerte y activa. Es el país que tiene la mayor y más organizada comunidad cristiana de la región (con excepción de Egipto), con cerca de 37 mil miembros divididos en más de 40 iglesias que se reúnen bajo la federación Iglesia Protestante de Argelia (EPA, siglas en francés - organización oficialmente reconocida desde 1974). El país cuenta además con varias iglesias independientes e iglesias domésticas.

En Libia, la iglesia visible está formada sólo por extranjeros y los cerca de 150 cristianos locales raramente se reúnen. Se sabe de la existencia de varias iglesias domésticas esparcidas por Marruecos y hay estimados 1.800 cristianos ex musulmanes. En Túnez, la situación mejoró en el siglo 21. La iglesia de cristianos ex musulmanes, que comenzó en los hogares, hoy puede reunirse en edificios de iglesias con un número mayor de participantes en los cultos. Se estima que hay unos 1.500 cristianos nativos en el país.

LA BÚSQUEDA POR EL FUNDAMENTO SÓLIDO

La mayoría de las conversiones de musulmanes al cristianismo en Túnez comenzaron a partir del año 2000, debido a la internet y al surgimiento de programas de televisión cristianos vía satélite. Ahora, el desafío del liderazgo de esta joven iglesia es establecer un firme fundamento, para que así pueda dejar una herencia consistente para la próxima generación. Esta es la preocupación de Mustafa, uno de los líderes de la iglesia en Túnez. Él dice: "Necesitamos dejar algo sólido para reavivar el cristianismo aquí y llevar al pueblo a los pies del Señor, por eso necesitamos mucha oración y sabiduría".

Graduado en ingeniería civil, Mustafa tiene 29 años, está casado y es padre de dos hijos. Hoy, se dedica al ministerio a tiempo completo, y actúa en el área de logística. Mustafa es responsable de organizar todos los ministerios de la iglesia y también predica y da clases de discipulado. Él participó en un entrenamiento de líderes realizado por Puertas Abiertas el año pasado. Mustafa cuenta que su iglesia comenzó desde cero, como una iglesia doméstica, es decir, con encuentros en casas.

Además de los desafíos internos, la joven iglesia enfrenta el desafío de ser relevante dentro de su contexto, marcado por la persecución y el rechazo de la sociedad. Para ello, no quieren seguir modelos listos. Mustafa dice que es importante para la iglesia de Túnez construir su propia identidad. "Estamos lanzando los fundamentos, creando nuestro sistema, modelo de administración, capacitación de líderes, discipulado y la prédica del Evangelio. Tenemos que estructurar todas esas áreas por completo", dice.

Con mucho trabajo por delante, lo que la iglesia de Túnez tiene en su favor es la fe en un Dios de esperanza, y el deseo de crecer. Un colaborador que actúa en los entrenamientos testifica: "Ellos aman a su país y oran para que Dios salve a muchos. Hay un sentido de urgencia. El único modo por el cual la iglesia puede crecer es cuando está dispuesta a sufrir. Los participantes del entrenamiento lo comparan con una mujer en trabajo de parto, que los llevó a la siguiente conclusión: 'una iglesia que no sufre, no genera nueva vida”, comparte.