COLOMBIA: MILAGROS EN MEDIO DE LA PERSECUCIÓN

El pastor Pablo, cristiano perseguido de Colombia, visita Brasil y comparte su testimonio sobre cómo Dios guarda a la iglesia cuando ésta permanece fiel a Él
COLOMBIA: MILAGROS EN MEDIO DE LA PERSECUCIÓN Cerca de 3.500 personas fueron impactadas con el testimonio del pastor Pablo, de Colombia (foto representativa)

Por tercera vez, el pastor Pablo, de Colombia, visita la iglesia brasileña para compartir con los cristianos locales su testimonio de 22 años de ministerio al lado de su esposa y tres hijos. También habló sobre la realidad de la persecución en Colombia, lo que es una novedad para muchos. Pablo estuvo en Brasil del 17 de enero al 6 de febrero y visitó 19 iglesias, alcanzando un público de cerca de 3.500 personas.

Él compartió que en su adolescencia, muchos de sus colegas se unieron a los grupos guerrilleros, pero Dios lo guardaba para sus propósitos. La primera vez que oyó hablar de Jesús, a través de un misionero, se convirtió, a los 13 años de edad. A los 21 años se casó y, junto con su esposa, se dedicó al ministerio a tiempo completo. En los tres primeros años predicaban la palabra con libertad, entraban en la selva y caminaban horas para predicar el evangelio incluso en los campamentos de los grupos armados, y muchos se convirtieron. En esa época, 14 iglesias fueron abiertas. Los guerrilleros se convertían y los jóvenes, en vez de ir a los grupos armados, iban a la iglesia. Sin embargo, ese crecimiento empezó a molestar a los guerrilleros, y ahí fue donde comenzó la persecución.

‘Dios me libró de la muerte’

 Los grupos guerrilleros comenzaron a amenazar a los pastores de muerte y seis de ellos tuvieron que ser desplazados. Hasta que mataron a un pastor y, con eso, vieron que la amenaza era real. En consecuencia, los pastores tuvieron que ser cautelosos, pero entraron en oración y ayuno. Como no podían predicar, sólo oraban, cada uno en su casa. Y entonces, Dios empezó a trabajar, pues la gente pedía escuchar el evangelio, muchos milagros sucedían, más gente se convertía y la iglesia creció.

Hasta que un día el pastor Pablo fue llamado a conversar con el comandante de la guerrilla personalmente. Él tuvo que prometer que ya no iba a evangelizar, pero dijo: "Comandante, si alguien me pide que ore o hable sobre Jesús, jamás voy a dejar de hacerlo". Incluso ante la furia del comandante, Pablo cuenta de las varias veces en que el Señor lo libró de la muerte, hasta el punto de que los guerrilleros pensaban que era un brujo.

Después de muchas experiencias en sus 14 años de ministerio en la región de la guerrilla, Pablo sólo salió de allí cuando el presidente del Concilio de su denominación lo exigió, diciendo: "Ya tenemos un pastor muerto y no queremos otro. Dios te necesita vivo y no muerto. Y, por eso, es que tantos hermanos en Brasil, una vez más, tuvieron la oportunidad de ser edificados con esos testimonios tan fuertes del poder de Dios, que opera milagros en favor de sus hijos cuando ellos permanecen fieles a Él.

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