República de Malí

República de Malí

  • Capital: Bamako
  • Región: África Subsahariana
  • Líder: Ibrahim Boubacar Keita
  • Gobierno: República semipresidencialista
  • Religión: Islamismo, budismo, taoísmo y otras minorías
  • Idioma: Francés, bambara, berber, árabe
  • Puntuación: 59
  • Fuente de Persecución: Opresión Islámica

POBLACIÓN
MILLONES

CRISTIANOS
MIL

Malí era un país relativamente tolerante para los cristianos debido al mayor registro de libertades democráticas y civiles en comparación con otros países de mayoría musulmana de la región. Sin embargo, la guerra civil y la oportunidad que ella proporcionó a los radicales islámicos, revertió la situación para los cristianos enfrentando un serio riesgo y desafío. Los grupos islámicos extremistas todavía están activos, especialmente en la parte norte de Malí, estos grupos, especialmente al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) son visados por las fuerzas de paz de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) donde el Consejo de Seguridad de la ONU aumentó el número de tropas para el mantenimiento de la paz en el país, ampliando su mandato para permitirles tomar medidas militares más fuertes contra los grupos radicales. La situación en Malí sigue siendo frágil y llevará varios años antes de lograr paz y estabilidad en el país, es por ello, que el papel de la Misión de Estabilización Integrada Multidimensional de las Naciones Unidas en Malí es de suma importancia.

NOTAS SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL
El principal desafío que los cristianos enfrentan hoy en Malí es la presencia de grupos islámicos radicales en el país, generando miedo e inseguridad entre los cristianos. En noviembre de 2015 extremistas islámicos invadieron un hotel de lujo en Bamako y mataron a más de 20 personas, la mayoría de las cuales eran turistas occidentales. Al-Mourabitoun un grupo islámico formado en 2013 afirmó que dicho ataque fue realizado por ellos. Otro ejemplo reciente de tales ataques en Malí fue una invasión hecha por sospechosos musulmanes en un complejo frecuentado por extranjeros y funcionarios del gobierno. A pesar de un acuerdo de paz y reconciliación firmado entre los rebeldes y el gobierno de Malí en 2015, los enfrentamientos armados continuaron entre tropas gubernamentales y rebeldes.

Antes del surgimiento del actual Malí, varios reinos e imperios progresaban en el territorio donde hoy es el país. Después de que el Imperio Wassoulou tuvo su corta duración, Francia estableció una colonia llamada Sudán Francés en 1892. La administración colonial francesa llegó a su fin en 1960 y Malí se independizó. Después de experimentar gobierno de un solo partido y gobierno militar durante décadas, Malí adoptó una nueva constitución en 1992 e hizo una transición exitosa a la democracia. Antes del golpe que derrocó al gobierno maliense democráticamente elegido en marzo de 2012, el país fue considerado ejemplar entre los países africanos por proteger las libertades civiles y los derechos políticos. Los medios de comunicación, en particular, eran vibrantes y abiertos, donde no estaban sujetos a presiones o restricciones gubernamentales. Por ejemplo, durante las elecciones presidenciales de 2007, los resultados se consideraron válidos, existiendo poca o ninguna violencia electoral. Participaron 70 partidos en las elecciones, extendiéndose el voto a todos los ciudadanos de Malí.

Sin embargo, en el año 2012, los rebeldes Touareg (que están activos en el norte de Malí durante varios años) formaron una alianza con islámicos radicales, incluyendo algunos combatientes extranjeros provenientes principalmente de Argelia. Ellos invadieron las fuerzas gubernamentales obteniendo el control de varias ciudades y una gran parte del norte de Malí. En consecuencia, un golpe militar derribó a la administración civil, siendo esta restaurada tras las elecciones presidenciales de 2013, que fue ganada por Ibrahim Boubacar Keita, un veterano político y ex primer ministro. El gobierno maliense consiguió repeler el avance de los rebeldes, recuperando la mayor parte del territorio ocupado con la ayuda de tropas francesas. A pesar de que existen choques ocasionales entre rebeldes y fuerzas gubernamentales, a partir del 2013 un acuerdo de paz ha culminado la lucha entre los radicales y el gobierno. Siendo enviado por parte de la ONU, una fuerza de paz de 12 mil personas llamada Misión Multidimensional de Estabilización Integrada en Malí.


SITUACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL ACTUAL
Desmintiendo el récord positivo de Malí sobre las libertades civiles y los derechos políticos, existió grandes inconsistencias sobre cómo esos derechos se aplicaron en los dos tercios del país, una realidad que a menudo fue ignorada por observadores extranjeros. El poder político en Malí estaba concentrado en el tercio del sur del país, dominado por tribus musulmanas del África subsahariana, como el Songhai y el Zarma, mientras que las tribus del norte (aún más conservadoras) como los Touareg y los árabes, frecuentemente los mantuvieron fuera del poder. Aunque la discriminación contra los Touareg y los árabes no fuera una política oficial, en la práctica recibieron una menor proporción de ingresos y servicios del gobierno, que llevaron a los Touareg a una rebelión abierta intermitente en el transcurso de varias décadas. La inseguridad y la inestabilidad que produjeron la guerra civil y los ataques terroristas perpetrados por musulmanes son desafíos importantes en el escenario político actual. A menos que el acuerdo de paz entre los rebeldes y el gobierno sea totalmente implementado y las quejas de los Touareg sean abordadas en el documento, es imposible una mejora en la situación política de Malí, permaneciendo la inseguridad y ansiedad para los cristianos en el país.

Malí es uno de los países menos desarrollados del mundo y se encuentra clasificado en la 175ª posición entre 188 países en el Índice de Desarrollo Humano del PNUD (de la ONU). La expectativa de vida media de los malienses es de 58,5, la tasa de alfabetización de adultos es del 38,7% y la Renta Nacional Bruta anual per cápita ajustada por la paridad del poder adquisitivo es de 2,218 dólares estadounidenses.

La mayor parte del territorio maliense es árido o semiárido, transformándose una gran parte del país inadecuada para la agricultura. Sin embargo, Malí, como sus vecinos mantiene una economía basada en la agricultura de subsistencia, incluyendo arroz, sorgo y ganado. Malí también es rico en oro y otros minerales, que son explotados por empresas sudafricanas y europeas. Sin embargo, el principal modelo de desarrollo económico depende de la ayuda externa, incluido el Banco Mundial y otros donantes internacionales; tales como: las donaciones bilaterales de la Unión Europea, países europeos y Estados Unidos. Además, Francia es un socio comercial esencial y otros países (China y países de Oriente Medio) negocian e invierten en Malí. El país solía tener fuertes lazos con Rusia, incluyendo personas de la élite del gobierno que se entrenan en el país (incluyendo Dioncounda Traoré, que actuó como presidente de abril de 2012 a septiembre de 2013 tras el golpe militar). Sin embargo, Rusia ya no posee una fuerte presencia económica.
 

Fue “Padres Blancos”, una orden misionera católica romana, que trajo el cristianismo a Malí en 1895. Sin embargo, el crecimiento del cristianismo en Malí fue muy lento. Fue sólo en 1936 que el primer pastor africano fue ordenado y en el año 1962 el primer obispo maliense fue consagrado. Los protestantes llegaron al país en 1919 a través de la Unión Misionera del Evangelio (GMU) de Estados Unidos, seguidos de la Alianza Cristiana y Misionera en 1923.

RED ACTUAL DE IGLESIAS
Las redes y denominaciones que actualmente están activas en Malí incluyen a la Iglesia Católica Romana, iglesias protestantes e iglesias independientes, como Asambleas de Dios y Adventistas del Séptimo Día.
 

Malí es un país predominantemente musulmán (más del 95% de los malienses se identifican como musulmanes) y la mayoría de ellos son adeptos del islamismo Malikita sunita, que es una versión de la religión influenciada por el sufismo (corriente mística y contemplativa del islamismo) siendo moderada y tolerante con otras religiones. En el norte de Malí, especialmente entre los Touareg étnicos, la influencia de las versiones más radicales del islam ha crecido en los últimos años. Existe también una presencia significativa de etno-religiosos o animistas en Malí y al igual que con muchos musulmanes en Malí, los cristianos malienses a menudo combinan su fe con las creencias animistas indígenas.

Los musulmanes salafistas de las tribus árabes y los Touareg en el norte de Malí tienen poco respeto por las prácticas religiosas influenciadas por los sufíes. Ellos llegaron a destruir los santuarios de los sufíes, datados del siglo XIII, en Timbuktu cuando los mismos controlaban la ciudad en 2012. Entre los malienses cristianos, la mayoría es Romana Católica, existiendo también un número significativo de protestantes. Los musulmanes malienses tienden a ser moderados y tolerantes con otras creencias religiosas. Aunque la mayoría de los cristianos que viven en el sur del país sufren una creciente presión como resultado de la amenaza de los extremistas islámicos en el norte.
 

•    Ora para que la iglesia de Malí crezca en el conocimiento y en la enseñanza de los apóstoles y en la sana doctrina cristiana, no dejándose llevar por vientos de prácticas paganas.
•    Pide por protección y perseverancia en la fe a los cristianos que viven en las regiones del norte (predominantemente musulmana) y a los perseguidos en el sur del país.
•    Agradece a Dios por los cambios políticos que se han realizado, pidiendo que se efectúen cambios aún mayores para buscar la justicia y la igualdad de todos.