Testimonios

Una historia desde el país más perseguido en el mundo: Corea del Norte

Una mano amiga

Una historia de los cristianos norcoreanos en búsqueda de refugio en otros países, huyendo de las dificultades de su tierra natal

Por vivir cerca de China, la familia de So lograba conseguir comida por medio de sus parientes chinos. A pesar de que la joven nunca cruzó la frontera, escuchaba que la situación en el país vecino era mucho mejor. Sólo tendría que pagar unos 20 dólares para un soldado norcoreano. Cuando llegó la oportunidad, ella partió sin mirar hacia atrás.

So Young vivió ilegalmente en China durante unos 15 años. Allí, se casó y tuvo un hijo. Sin embargo, cuando comenzó a asistir a una reunión de mujeres en la iglesia, fue arrestada y llevada de regreso a Corea del Norte. Después de ser liberada, mientras aún estaba con la familia norcoreana, decidió volver a China para reencontrarse con su marido e hijo. Poco después de regresar a China, decidió partir a Corea del Sur, para encontrar a su marido que podía entrar en el país legalmente. Sin embargo, ella necesitó entrar a Corea del Sur ilegalmente desde Vietnam, Laos y Tailandia. Seis meses después de salir de China, ella consiguió llegar a Tailandia. Allí se quedó en un campo de refugiados y tardó un mes más hasta finalmente llegar a Corea del Sur.

So no es la única que nos puede contar una historia así. El número de norcoreanos que buscan asilo en Corea del Sur aumenta cada año. Los desertores llevan, en general, uno o dos años para desplazarse de China a Corea del Sur. En 1995, eran 41. Entre 2006 y 2007, cerca de 4.500 fugitivos llegaron a Corea del Sur. Sólo en 2009, ese año el número saltó a casi 3.000. Sin embargo, entre 2011 y 2015, el número disminuyó debido al aumento del control norcoreano en la frontera y a la dureza de los castigos colocados sobre las personas capturadas en la fuga.

Los dos principales destinos de fugitivos norcoreanos son China y Corea del Sur. La diferencia entre los dos países es que el gobierno surcoreano acoge y auxilia a los refugiados, mientras que en China viven de forma ilegal. Si un norcoreano se encuentra en China, y es descubierto, este es llevado de regreso a su país de origen. Es por eso que los gobiernos de China y Corea del Norte usan sus fuerzas de seguridad de forma cooperativa para evitar entradas por la frontera, sin embargo, las fugas exitosas tienden a aumentar cuando guardias y funcionarios aceptan sobornos sin recibir castigo.

Una nueva realidad

Cuando Puertas Abiertas le preguntó sobre cómo es vivir en libertad, So Young respondió que se siente muy tranquila en Corea del Sur. "Pero a veces, si oigo a alguien gritando en la calle, me congelo. Esto me lleva de vuelta a los campos de trabajo forzado. Verdaderamente, me quedé traumatizada. Hablar sobre mis experiencias durante el tiempo que estuve presa parece ser fácil, pero a menudo tengo pesadillas sobre mi vida detrás de los alambres de púas", comparte.

El gobierno surcoreano garantiza la ciudadanía para todos los que huyen del Norte. Se ofrecen a los desertores beneficios y programas. Al llegar al sur, muchos desertores norcoreanos son llevados a Hanawon, un centro de readaptación construido para albergar y alimentar desertores norcoreanos e instruirlos sobre cómo adaptarse y sobrevivir en la cultura capitalista del sur. El centro posee psicólogos, consultores de carreras profesionales, profesores, médicos, enfermeros y dentistas.

Casi todos los refugiados presentan síntomas de paranoia, tienen miedo de revelar su verdadero nombre, edad o lugar de nacimiento. Ellos desconfían de personas en posiciones de autoridad y se sienten culpables en relación a los que dejaron atrás. Para Shin, un norcoreano que nació en un campo de trabajo forzado y logró huir a Corea del Sur, además de las pesadillas, no conseguía conciliar su vida de harto conforto y alimentación, con las experiencias vividas en el campo. En el primer mes en su propio apartamento, salió de casa raras veces.

Los recuerdos vividos en Corea del Norte más los riesgos de la fuga, dejan huellas en la mayoría de los refugiados cristianos norcoreanos. Por eso, Puertas Abiertas está empeñada en auxiliarlos después de la llegada al nuevo país. Diversos proyectos se desarrollan para proveer ayuda financiera, ropa, medicamentos, comida, cuidado pastoral y estudios bíblicos. Al involucrarse con la causa de los refugiados cristianos norcoreanos, por medio de la donación u oración, puedes tener la seguridad del cumplimiento de la Palabra escrita en Hebreos 6.10 que dice: “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.”

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